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Fundación Quebradas Vivas: La fuerza ciudadana que está transformando las quebradas de Quito

“La gente sigue viendo las quebradas como botaderos o construye sobre ellas. Hay que dejar de quejarse y más bien hay que informarse y activarse.”

28/07/2026
Durante décadas, las quebradas de Quito fueron consideradas espacios marginales: botaderos de basura, zonas de riesgo y lugares invisibles para la planificación urbana. Sin embargo, en los últimos años, esta realidad ha comenzado a cambiar gracias al trabajo comunitario, técnico y ciudadano liderado por Fundación Quebradas Vivas, una organización que ha logrado posicionar la conservación de quebradas como un tema prioritario en la agenda ambiental de la ciudad.

Hoy, la Fundación es reconocida como una de las iniciativas ciudadanas más influyentes en la defensa de estos ecosistemas urbanos, articulando comunidad, academia y autoridades para impulsar soluciones reales y sostenibles.

Un movimiento que nació desde la comunidad.
La historia de Fundación Quebradas Vivas está profundamente ligada a la quebrada Carretas, en el norte de Quito. Allí, un deslizamiento de tierra despertó a Estefanía Pabón y a su familia, revelando un problema que llevaba años creciendo: erosión, contaminación y riesgo para decenas de viviendas. Ese evento marcó el inicio de una lucha que pronto se convirtió en un movimiento ciudadano de alcance metropolitano.

Según reporta Diario La Hora, la intervención en Carretas —que incluyó descontaminación, estabilización y restauración ecológica— tuvo un costo aproximado de $2 millones, convirtiéndose en un ejemplo de recuperación ambiental urbana con resultados visibles: vegetación nativa, fauna retornando y un ecosistema funcional nuevamente .

El Atlas de Quebradas: un hito histórico para Quito
En 2025, Fundación Quebradas Vivas, junto con la Universidad Central del Ecuador y colectivos ciudadanos, presentó el primer Atlas de Quebradas de Quito, una herramienta inédita que documenta la “hoja de vida” de 13 quebradas de la ciudad. Este trabajo involucró más de un año de investigación, recorridos comunitarios y levantamiento técnico de información.

El Atlas identifica amenazas, flora, fauna, demografía y riesgos, incluyendo casos críticos como los 98 predios en riesgo en la quebrada Carretas, información que ahora sirve para orientar decisiones municipales y comunitarias .

Este logro posicionó a la Fundación como referente en investigación comunitaria aplicada a la gestión ambiental urbana.

Incidencia histórica: la Sentencia del Río Monjas
La lucha por las quebradas también alcanzó un hito jurídico. En 2022, la acción de protección relacionada con el río Monjas derivó en una sentencia que, por primera vez, responsabilizó al Municipio de Quito por el daño ambiental causado por la falta de gestión en quebradas y cauces urbanos. Este precedente abrió el camino para nuevas políticas públicas, como la Ordenanza Verde-Azul y la creación de la Unidad de Microcuencas en la Secretaría de Ambiente .

Fundación Quebradas Vivas ha sido clave en visibilizar estos procesos y en acompañar a comunidades afectadas.

De la denuncia a la acción: 10 proyectos activos en la ciudad
Hoy, la Fundación lidera 10 proyectos comunitarios en distintas quebradas de Quito, combinando educación ambiental, gestión del riesgo, restauración ecológica y participación ciudadana. Entre ellos destacan:

Clínica de Quebradas, un programa permanente de acompañamiento técnico.

Guardianes del Barrio, que vincula a comercios locales con la conservación del territorio.

Raíz Común, un modelo de sostenibilidad comunitaria que permite financiar procesos ambientales desde la propia comunidad.

Huaico Vivo, un recorrido consciente por quebradas para promover educación y turismo responsable.

Estos proyectos están detallados en la página oficial de la Fundación, donde se destaca la importancia de la corresponsabilidad ciudadana y la construcción de soluciones desde el territorio.

Un modelo replicable para toda la ciudad
La trascendencia de Fundación Quebradas Vivas radica en su capacidad de unir ciencia, comunidad y gestión pública. Como señala la prensa nacional, la organización ha logrado transformar la percepción de las quebradas: de espacios olvidados a ecosistemas esenciales para la resiliencia climática, la biodiversidad y la seguridad de miles de familias.

Su trabajo demuestra que la recuperación ambiental urbana es posible cuando existe voluntad, organización y conocimiento técnico.

“Hay que dejar de quejarse y activarse”
En palabras de Estefanía Pabón, directora de la Fundación:

“La gente sigue viendo las quebradas como botaderos o construye sobre ellas. Hay que dejar de quejarse y más bien hay que informarse y activarse.”

Ese mensaje resume la esencia de la Fundación: empoderar a la ciudadanía para cuidar su territorio y construir una ciudad más segura, verde y consciente. Volver a novedades